01 mayo 2010

Verdad y Mentira


Una vez Verdad y Mentira se encontraron en el camino.

-Buenas tardes –dijo Verdad.

-Buenas tardes –respondió Mentira-. ¿Cómo te va últimamente?

-Me temo que no muy bien –suspiró Verdad-. Son tiempos difíciles para alguien como yo.

-Sí, ya veo –dijo Mentira, echando una ojeada a las ropas harapientas de Verdad-. Parece que hace tiempo que no pruebas bocado.

-A decir verdad, así es –admitió Verdad-. Nadie quiere emplearme hoy en día. Dondequiera que voy, la mayoría de la gente me ignora o se burla de mí. Es desalentador, te lo aseguro. Empiezo a preguntarme por qué lo soporto.

-Exactamente, ¿por qué? Ven conmigo, y yo te mostraré cómo llevarte bien. No hay motivos para que no puedas comer opíparamente, como yo, y vestir la mejor ropa, como yo. Pero debes prometer que no dirás una palabra contra mí mientras estemos juntos.

Verdad hizo esa promesa y convino en llevarse bien con Mentira por un tiempo, no tanto porque le gustara su compañía sino porque tenía tanta hambre que desfallecería si no comía nada. Anduvieron por el camino hasta llegar a una ciudad, y Mentira lo condujo hasta la mejor mesa del mejor restaurante.

-Camarero, queremos las mejores carnes, las golosinas más dulces, el mejor vino –pidió, y comieron y bebieron toda la tarde. Al fin, cuando ya no pudo comer más, Mentira se puso a golpear la mesa llamando al gerente, que acudió a la carrera.

-¿Qué clase de lugar es éste? –protestó Mentira-. Hace una hora que le di a ese camarero una pieza de oro, y todavía no nos ha traído el cambio.

El gerente llamó al camarero, quien dijo que ese caballero no le había dado un solo céntimo.

-¿Qué? –gritó Mentira, llamando la atención de todos los presentes-. ¡Este lugar es increíble! ¡Vienen a comer ciudadanos inocentes y respetuosos de la ley, y ustedes los despojan del dinero que han ganado con tanto esfuerzo! ¡Son un hato de ladrones y mentirosos! ¡Me habrán engañado una vez, pero nunca más me verán de nuevo! ¡Tenga!

–Le arrojó una pieza de oro al gerente-. ¡Pero esta vez tráigame el cambio!

Pero el gerente, temiendo por la reputación de su establecimiento, se negó a aceptar la pieza de oro, y en cambio le llevó a Mentira el cambio de la primera moneda que él afirmaba haber dado. Luego llevó al camarero aparte, y lo acusó de pillastre, y amenazó con despedirlo. Y por mucho que el camarero insistía en que ese hombre no le había dado un céntimo, el gerente se negaba a creerle.

-Ay, Verdad, ¿dónde te has escondido? –suspiró el camarero-. ¿Has abandonado a los trabajadores?

-No, estoy aquí –gruñó Verdad para sus adentros-, pero el hambre me nubló el juicio, y ahora no puedo hablar sin romper la promesa que hice a Mentira.

En cuanto estuvieron en la calle, Mentira soltó una risotada y palmeó a Verdad en la espalda.

-¿Ves cómo funciona el mundo? Me las apañé muy bien, ¿no crees?

Pero Verdad se alejó de su compañero.

-Prefiero morirme de hambre a vivir como tú –dijo.

Y así Verdad y Mentira siguieron cada cual su camino, y nunca más viajaron juntos.

Cuento tradicional griego.

28 agosto 2009

Amistad

El Verdadero Amigo es aquel al que no le da importancia a que marca de ropa usas, que objetos o bienes has acumulado en tu vida, a cual es tu salario o en que empresa trabajas y que cargo ostentas, de eso me he dado cuenta ultimamente, pero también he descubierto quienes son mis verdaderos amigos, al encontrar de nuevo amigas que hace años no veía y a las que no les importó nada de lo material tal y como cuando eramos niñas, donde sólo nos importaba nuestras notas (calificaciones) y nuestra amistad, reflexionando sobre eso y buscando algo que me hiciera comprender algunas cosas que ultimamente han pasado en mi vida encontre algo hermoso que compartir:


"¿Por qué llorar mientras voy andando, si otros ríen y no tienen pies?

¿No crees que sería bueno hacer un inventario de los bienes que has recibido para así vivir con mayor alegría y optimismo?

¿Por qué vivir pensando en el 10 % de las cosas que nos hacen sufrir, y no recordar el 90 % de las cosas que nos suceden bien?

En tu cuerpo hay 800 mil millones de células trabajando continuamente y obrando todas en tu favor y en perfecta armonía.

En tu cerebro tienes 13 mil millones de neuronas trabajando tan sabiamente a tu favor, que si las quisieras reemplazar por la máquina computadora más perfecta del mundo, esa máquina electrónica ocuparía el sitio de un edificio de setenta pisos de alto.

En tus ojos, Dios ha depositado 100 millones de receptores que te permiten gozar de la magia de los colores, de la luz, de la simpatía de las personas y de la majestad de la naturaleza.

En tus oídos hay 24 mil millones de filamentos que vibran con el viento, con el reír de los niños, con la suave música de las orquestas, con el trepidar de las aguas espumantes y al escuchar las palabras amables de las personas que estimas.

Eres una persona humana, y el ser humano es el único animal que puede hablar, para calmar al airado, animar al abatido, estimular al cobarde y decir... Te amo.

Te puedes mover, no eres un árbol amarrado a una pequeña porción de tierra. Puedes pasear, correr, bailar y hacer deporte. Para ello tienes 500 músculos, 200 huesos y 7.000 nervios, sincronizados para obedecerte y llevarte a donde quieras.

Tus pulmones son los mejores filtros del mundo. A través de 600 millones de alvéolos purifican el aire que reciben y libran a tu cuerpo de desperdicios dañinos.

Tienes un corazón que es una maravilla de la naturaleza. Bombea hora tras hora, 36 millones de latidos al año, año tras año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de 100 mil kilómetros de venas y arterias, que llevan... Más de 2 millones de litros de sangre al año.

Tu sangre es un formidable tesoro. Son apenas 4 litros pero allí hay 22 millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de 10 millones de veces por segundo.

Cada día mueren 2 millones de tus células y son reemplazadas por 2 millones más, en una resurrección que ha continuado desde el día que naciste.

En tu cerebro hay 4 millones de estructuras sensibles al dolor, 500 mil detectores táctiles, y 200 mil detectores de temperatura...

... Ahora pregúntate: ¿Crees que no vale la pena tu vida?

Lo triste es que dedicamos mucho tiempo pensando en lo que nos hace falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo muchísimo bueno que poseemos.

No solo con respecto a tu cuerpo, aplícalo también a los dones que posees, la familia que te ha tocado, las amistades de las cuales eres dichoso en poseer, las comodidades que disfrutas y hasta las oportunidades que se te han presentado. ¡No veas solo lo que te hace falta, agradece lo que ya tienes!

Has cuentas de tus bienes, y de tus alegrías también. No pierdas tiempo haciendo cuentas de tus males.

Colecciona pensamientos alegres y optimistas, y no se te olvide alejar de tu mente esos cuervos llamados "pensamientos pesimistas" y "recuerdos tristes".

Y sabes por qué?...

¡¡¡ Porque vales muchísimo !!!"
Autor Desconocido

Esto es lo que de verdad nos debe importar la cantidad de "bienes" con los que nacemos y que Dios nos regala sin ningún interes de por medio.

Dedicado a mis amigas Osbe y Karo, también a mi lectora mexicana Annabel muchos saludos...


23 mayo 2009

Se Feliz!

Una tarde, frente a un centro comercial, encontré un vendedor callejero con una carretilla llena de mandarinas, escuché cómo este hombre mal vestido y sudoroso, a todo pulmón gritaba sonriendo, las bondades de sus mandarinas: “Mire qué hermosas frutas, señorita. Pruebe una sin compromiso, si no le gusta no se la cobro; distinguido caballero, llévele esta bolsa de mandarinas a su esposa, tenga un dulce detalle con ella, llévelas ahora y mañana me las paga”, yo observaba sin que él se diera cuenta su entusiasta y alegre perorata… luego me miró fijamente con unos ojos chispeantes y me dijo con su cara radiante: ¡Señora, se ha dado cuenta Usted qué lindo día nos ha regalado el Creador!! Quedé sin saber qué responderle, estaba sorprendida: este hombre humilde era capaz de generar toda esa alegría, toda esa felicidad, a pesar de que no parecía tener las cosas que la mayoría de nosotros creemos que dan la felicidad. Mire a mi alrededor y sólo vi gente cabizbaja, amargada, apurada y agobiada, nadie se fijaba en este hombre y su mensaje. En verdad es extraño y reconfortante encontrar a alguien con tanta alegría en el medio de la ciudad, simplemente por el hecho de estar vivo y tener la oportunidad de hacer su trabajo.

La felicidad de este hombre común y corriente, que vive el día a día en circunstancias mucho más difíciles que tú y yo, me confirma que para ser feliz, no se requiere de vivir en una gran mansión ni de pasar grandes vacaciones ni de tener un cargo muy importante ni de tener muchos títulos, ni de la marca de nuestra ropa ni de cuánto dinero tengamos en el banco; en verdad, la felicidad es un estado de conciencia y depende de nuestra actitud, pues la mayoría de la gente es tan feliz como decide que puede serlo.

¡No necesitamos estar en circunstancias diferentes para ser felices!!. ¿Cuántas veces pensamos: Seré feliz cuando me gradúe, “cuando me case”, “cuando me jubile”, “cuando me mude a otra ciudad o país”, “cuando me aumenten el sueldo”, “cuando consiga otro trabajo”..? Postergamos continuamente la felicidad sin darnos cuenta que no podemos hacerlo pues el único momento que tenemos y podemos usar es el presente.

Recuerda que ¡serás tan feliz como decidas serlo, incluso si no cambian las circunstancias!! La felicidad es exclusivamente tu responsabilidad, eres tú quien decide si vives amargado, haciendo mala cara o si por el contrario vives feliz y sonriente. Comienza a cambiar tu actitud y la interpretación que le das a cada evento que aparece en tu vida. A veces nos sucede que cuando estamos a punto de comenzar una nueva etapa en la vida, aparece una piedra en el zapato, algo por resolver, un imprevisto o un problema que solucionar, nos desanimamos pensando qué la felicidad no es para nosotros, sin darnos cuenta de que los problemas y los imprevistos forman parte del proceso de la vida y que siempre estarán ahí para ayudarnos a crecer, a madurar y a usar las herramientas que tenemos, ajustemos la perspectiva que tenemos de la vida. Aprende a disfrutar del proceso y del camino que te lleva a conseguir tus metas. Reconoce todos tus regalos y dale gracias a la vida por todo lo que tienes, aunque sólo sea la posibilidad de estar vivo un día más y disfrútalo, porque es un regalo extraordinario. Más que dinero y fama, busca sentirte bien contigo mismo, con lo que haces, con lo que tienes y con las personas que te acompañan a vivir cada día; esa tiene que ser tu prioridad. Pregúntate: ¿qué estoy haciendo o dejando de hacer para sentirme vacío o desanimado? Es posible que cuando dejes de buscar culpables de tu malestar, puedas encontrar en ti la causa del mismo, entonces habiéndolo reconocido podrás trabajar en el para superarlo.
A propósito, te daré un formula infalible para ser feliz de forma instantánea: haz feliz a otros. Pues todo lo que entregas a los demás sin esperar recompensa o reconocimiento alguno, te reconforta, te fortalece y hace que la prosperidad llegue a tu vida. ¡Te juro que funciona!

“Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo”.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien!!

Maytte Sepúlveda
Extraído de aqui

21 abril 2009

Premio!


En esta oportunidad hago presentación de un premio que casí no merezco pero ya que lo tengo le doy infinitas gracias a Mi querida Yudith por otorgarmelo en su post del pasado 16 de abril. Y como ella lo expone yo se lo otorgo a: mi amigo Fer (pronto con nuevo blog!), Creaciones Lindas, New Sensation, a mi nuevo visitante Soportándome, y finalmente pero no menos importante a Daniel (Felicidades por el bebé...)
Saludos a todos mis amigos y lectores pronto volveré...