24 julio 2006

Angeles en el Callejon


Ana, una joven estudiante cristiana de la universidad, estaba en casa por el verano. Fue a visitar algunos amigos en la noche y por quedarse platicando se le hizo muy tarde, mas de lo que había planeado y tuvo que caminar sola a su casa No tenia miedo porque vivia en una ciudad pequeña y vivía solo a unas cuantas cuadras del lugar. Mientras caminaba a su casa, oró a Dios que la mantuviera salvada de cualquier mal o peligro. Cuando llego al callejón que le servia como atajo para llegar mas pronto a su casa decidió tomarlo, sin embargo cuando iba a la mitad, noto a un hombre parado al final del callejón y se veía como que estaba esperando por ella. Ana se puso nerviosa y empezó a rezar a Dios por protección. Al instante un sentimiento de tranquilidad y seguridad la envolvió, sintió como si alguien estuviera caminando con ella; llego al final del callejón y camino justo enfrente del hombre y llego bien a su casa. Al siguiente día, leyó en el periódico que una joven había sido violada en aquel mismo callejón unos 20 minutos después de que ella había pasado por ahí. La joven dio Gracias a Dios por>>>haberla cuidado y le rogo que ayudara a la otra joven. Decidió ir a la estación de policía, penso que podría reconocer al hombre y les dijo su historia. El policia le pregunto si estaría dispuesta a identificar al hombre que vió la noche anterior en el callejón, ella accedió y sin dudar reconoció al hombre en cuestión. Cuando el hombre supo que había sido identificado, se rindio y confeso. El policía agradeció a Ana por su valentía y le preguntó si había algo que pudieran hacer por ella, y ella le pidió que le preguntaran al hombre porque no la ataco a ella cuando paso por el mismo callejón; cuando el policía le preguntó al hombre el contestó: "Porque ella no estaba sola, habían dos hombres altos caminando uno a cada lado de ella".
Moraleja de la historia? NO SUBESTIMES EL PODER DE UNA ORACIÓN

2 comentarios:

esperpento dijo...

Realmente, subestimamos muchas cosas y la oracion es una de ellas, un post para hacernos pensar.
Gracias por unirte a la causa de la paz.
Besos.
Naty.

susana dijo...

Dios siempre nos acompaña